CONSEJOS PARA CUIDAR LA PIEL A PARTIR DE LOS 30

Si has pasado la barrera de los 30, te habrás dado cuenta de que los signos del paso del tiempo han empezado a tener efecto en tu rostro. Muchos médicos estéticos dicen que “las arrugas se previenen a partir de los 20”.

Aunque parezca descabellado hablar de arrugas sin haber llegado a los 30 años, el proceso de oxidación de la piel comienza sobre los 25 años, por lo que los 30 son claves para tomarse en serio el cuidado de la piel, para intentar tener un aspecto de la piel en las mejores condiciones y frenar al máximo los signos de envejecimiento.

Lo primero es cuidarse por dentro

Cuidar nuestra alimentación y rutinas diarias saludables, es uno de los aspectos más importantes, ya que afectan a nuestra piel y a nuestro bienestar físico. El agua, las frutas o las verduras, son una fuente perfecta para hidratar y aportar los componentes que se necesitan para tener una piel mucho más cuidada. Al contrario, los excesos y los malos hábitos pasan factura y hacen que a la larga la piel luzca más apagada y envejecida, acelerando la aparición de posibles problemas cutáneos.

Hay algunos alimentos que son muy beneficiosos para el cuidado de nuestra piel, logrando darle un aspecto más sano. Los cítricos, por ejemplo, representan una gran fuente de vitamina C, la cual es un perfecto antioxidante que favorece la producción de colágeno de la piel. Esto consigue que la piel se mantenga joven, con una elasticidad y firmeza estupenda. También son importantes los alimentos ricos en la vitamina E, ya que favorecen la regeneración y la protección de la piel. Los alimentos con concentraciones altas en licopeno, como el tomate y ricos en beta caroteno, como la zanahoria, hacen que estos alimentos sean grandes protectores de las células de la piel, al mismo tiempo que la protegen de las agresiones de los rayos UV del sol, además de ser unos alimentos que potencian el bronceado de la piel y combaten la flacidez del rostro y la formación de arrugas prematuras.

Hidrátate para mantener una piel hidratada

Uno de los cuidados básicos para mantener una piel sana y con buen aspecto, y que además esté firme y luminosa, es beber mucha agua.

Un cuerpo que recibe al día 2-3 litros de agua, mantiene todo el organismo sano, por lo tanto, también la piel, haciendo que esta mantenga su elasticidad y tonicidad. De esta forma, podrá evitar que los agentes externos que estropean nuestra piel, no puedan atravesar esta barrera.

Si la piel no recibe la cantidad de agua adecuada, pueden aparecer señales de deshidratación en ella: sequedad, rigidez, dureza y falta de luminosidad. En función del grado de deshidratación, los daños pueden ser aún mayores.

Por mucho que nos pongamos cremas hidratantes y nos cuidemos la piel por fuera, si por dentro no la estamos cuidando, nunca conseguiremos tener una piel sana y radiante.

Duerme lo que el cuerpo te pida

Otro de los aspectos importantes y que muchas personas no tienen en cuenta o piensan que no tiene nada que ver con el cuidado de nuestra piel, es dormir las horas suficientes para que nuestro cuerpo se recupere y reponga fuerzas.

Las largas jornadas laborales, la maternidad y paternidad, el estrés del día a día y el poco tiempo que nos queda al final del día, hacen que nuestro cuerpo se resienta y por lo tano también nuestra piel, viéndose afectada en forma de arrugas, ojeras, bolsas y un aspecto de piel cansada y debilitada.

Expertos aseguran que durante la noche la piel se renueva, pues no está expuesta a los agentes ambientales como el sol, la contaminación y las temperaturas extremas. Cuando duermes, le permites a tu piel recuperarse de todos los traumas que sufre durante el día.

Detoxifica el cuerpo y la piel

Nuestro cuerpo y nuestra piel sufren un continuo desgaste debido a cambios de temperatura, emisión de humos, polvo, humo del tabaco, radiación UV… Por eso, de vez en cuando, notamos que necesitamos una detoxificación del cuerpo y la piel.

La exfoliación es una de las formas con las que podemos limpiar nuestro rostro, ya que con ella retiramos las células muertas y estimulamos la epidermis. Una mascarilla de arcilla nos ayudará a sacar las toxinas e impurezas, a eliminar los puntos negros, a revitalizar y purifica nuestra piel y a aportarle el brillo necesario.

Hay algunos alimentos que también nos pueden ayudar con la limpieza del rostro, como por ejemplo el extracto de cola de caballo, que estimula la formación de colágeno y disminuye la profundidad de las arrugas, el extracto de raíz de gayuba, una sustancia natural que atenúa las manchas de la piel, el extracto de raíz de jengibre que posee propiedades antiinflamatorias, etc.

No nos olvidemos que a diario podemos ayudar a esta detoxificación comiendo frutas y verduras, evitando alimentos con alto contenido en grasa animal e intentando que no forme parte de nuestra alimentación la “comida basura”.

Por último, realizar ejercicio físico también nos ayudará con la detoxifixación de la piel, ya que al sudar se eliminan toxinas, al igual que pasa con una sesión de sauna.

Crea tu propia rutina de belleza

Por la mañana y por la noche, dedícate un tiempo para ti, para el cuidado de tu piel, para mimarte y reparar tu piel de los daños causados a lo largo del día. Con 10 minutos te valdrá para que vayan haciendo efecto los productos que utilices y las rutinas saludables que realices.

El primer paso que debemos realizar en nuestra rutina de cuidado facial es lavarse el rostro, que además de aportarnos la sensación de que la piel respira, eliminamos la suciedad más superficial. Para ello, debemos seleccionar una leche limpiadora o agua micelar y a continuación aplicar un tónico para dejar la piel libre de impurezas. Y como en todos los pasos de tu rutina de belleza, no olvides nunca el cuello. De esta manera, eliminaremos todas las impurezas para que cuando apliquemos los productos, la piel esté receptiva y sin nada que bloquee su máxima absorción.

Después aplicaremos el serúm, que nos ayudará a alisar el rostro y dar uniformidad al tono de la piel. Lo aplicaremos sobre el rostro y el cuello, realizando movimientos circulares desde el interior al exterior. Déjalo que actué unos minutos antes de aplicar la crema hidratante. Recuerda que el serúm nunca debe sustituir a la hidratante ya que sus efectos son complementarios.

A continuación, aplicaremos nuestra crema hidratante, la más apropiada para nuestro tipo de piel. No te olvides que debemos diferenciar entre la crema hidratante de día y la crema de noche. Cada crema está adaptada a un momento del día y tiene unos efectos diferentes. La primera protege de la polución y agentes externos, mientras que la segunda se caracteriza por ser más regenerante y ayuda a esta acción en la piel, pues es por la noche cuando se produce la mayor regeneración de la misma.

Límpiala y protégela

Uno de los gestos más importantes para el cuidado de nuestra piel, es la limpieza facial. Una piel limpia es sinónimo de una piel joven, bonita y sana. Si no realizas correctamente la limpieza, todo lo que hagas después pierde su efecto. Hay un método perfecto para cada rostro porque lo más importante de un limpiador (sea cual sea) es que lo uses.

Podemos encontrar aceites limpiadores, que son muy eficaces para retirar el maquillaje e impurezas de la piel. También encontramos las leches limpiadoras que no son las más apropiadas para retirar el maquillaje, pero son muy usadas ya que su textura es suave y agradable, sin olvidarnos de retirarla después con abundante agua. Además, existen los limpiadores en gel, el agua micelar, para las pieles más sensibles y desmaquilladores bifásicos, para retirar el maquillaje más duradero. Solo debemos encontrar el producto limpiador que más se adapte a nuestra piel.

Otro dato importante que debemos tener en cuenta para el cuidado de nuestra piel es protegerla siempre de las radiaciones UV. Lo primero, es asegurarnos que estamos utilizando el factor de protección adecuado. Si tenemos la piel clara deberíamos aplicarnos siempre un FPS mayor a 50, y si se trata de una piel más oscura, como mínimo de 30. Es aconsejable aplicar una crema con protección solar durante todo el año, no solo en verano o cuando estamos en la playa o la piscina, ya que igualmente ponemos en riesgo nuestra piel en la calle paseando, o haciendo otras actividades al aire libre.

Ya no vale solo con una crema hidratante

Hace un tiempo, bastaba con poner la crema hidratante tras la limpieza, pero, hoy en día, para un correcto cuidado de nuestra piel, como hemos ido viendo, hace falta algo más.

Limpieza facial, tonificar la piel, contorno de ojos, serúm, crema de día hidratante y crema de noche. Si consigues que todos estos productos formen parte de tu rutina diaria de cuidado facial, tu piel se verá mucho más saludable y joven, durante más tiempo.

Y recuerda, sabemos lo que hay que hacer para cuidarnos… ¡Así que el hacerlo, está en nuestras manos!

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