CONSEJOS PARA LA VUELTA A LA RUTINA DE LOS MÁS PEQUEÑOS

La vuelta al cole es un momento muy especial para los más peques, y es por esto por lo que tenemos que afrontarlo de la mejor manera posible.

Las vacaciones de verano ya han terminado, dando paso a un nuevo curso escolar. Si para nosotros, los adultos, es duro volver al trabajo después de varias semanas de desconexión, para los niños la vuelta al cole es todavía peor.

Volver a la rutina diaria supone restablecer horarios, cambiar rutinas, afrontar las nuevas tareas escolares, extraescolares… La adaptación al cambio es un proceso que puede durar desde una hasta varias semanas; y esto va a depender sobretodo de la actitud de los padres y/o educadores.

Es por ello, que en este artículo vamos a explicar unas claves para que este periodo de la vuelta al cole sea lo más natural y breve posible.

Lo primero, un periodo de adaptación

La vuelta al cole ya está aquí. El curso va a empezar en breve. Algunos niños están súper contentos y ansiosos de volver al cole, de volver a ver a los amigos, de conocer nuevos, de ver que profes van a tener, de estrenar nuevos materiales escolares, ropa… en cambio hay otros, que no quieren dejar atrás el verano, el tener que despegarse de los padres, abuelos, de irse del pueblo… Por todo esto, es por lo que el periodo de adaptación es tan importante. Cada niño tiene una capacidad de adaptación diferente, por tanto, cada peque necesitará de su proprio tiempo de adaptación.

No es cuestión de agobiarse porque a nuestro hijo le cueste más, sino que es cuestión de apoyarle y ser lo más coherente posible frente a la situación.

Cambio gradual y progresivo de los horarios

Para que la vuelta al cole no sea un periodo traumático para los peques, vamos a ir poco a poco cambiando los horarios y rutinas a las de periodo escolar. Así nuestros hijos no notarán tanto el cambio y no les costará volver al horario escolar.

Una semana antes de la vuelta al cole, aproximadamente, empezaremos a adelantar la hora de la cena. Lo haremos gradualmente. Podemos empezar cenando 10 minutos antes, para así ir acostumbrando el cuerpo al nuevo horario. Al día siguiente, adelantamos también la hora de irse a la cama. Cuando llevemos una semana, ya tendremos la hora de cenar y la de acostarse, adaptadas a los horarios escolares. El acostarse antes, también ayuda a que la hora de levantarse se adelante y que les cueste menos. Al mismo tiempo, también se adelantará tanto la hora del desayuno como la de la comida.

Si esto lo hacemos una semana antes de la vuelta al cole, nuestro hijo estará preparado para que el horario de la nueva etapa escolar no le afecte.

Involúcralo en los preparativos

Es muy importante para que la vuelta al cole sea menos costosa, que el niño esté involucrado en todo momento en todos los preparativos. Para ello, cuando tengamos que ir a comprar el uniforme, ropa, las zapatillas, material escolar, libros… siempre lo haremos cuando esté el niño delante. Él será quien elija todo, porque así tendrá más ilusión, ya sea por elegir lo que más le gusta, como por querer estrenar todo el primer día.

Empieza por darle algunas tareas o algo de deber

Lo ideal para que nuestro hijo no notara tanto el cambio, sería que durante todo el verano tuviera unas tareas o deberes diarios que realizar. Pero la realidad es que durante el verano es muy difícil que todos los días hagan alguna actividad impuesta, así que las últimas semanas, sería conveniente que les dejáramos todas las mañanas o tardes, una horita para realizar deberes, para que fueran poco a poco retomando las actividades escolares y así, al mismo tiempo, recordando todo lo aprendido el año anterior.

También podemos empezar a preparar la ropa que se van a poner al día siguiente. Que sean ellos los que la elijan y la preparen en la sillita, para que la tengan preparada nada más levantarse.

Convierte la vuelta al cole en algo divertido

Todos los peques necesitan pasarlo bien, así que para que la vuelta al cole se convierta en algo divertido, podemos realizar diferentes actividades atractivas para ellos.

Se pueden realizar manualidades. Cada día se puede realizar una manualidad que sea necesaria para empezar la rutina de la vuelta al cole. Por ejemplo, un día podemos coger una cartulina grande y dividirla en los días de la semana y en las tareas a realizar cada día. Estas tareas las decidiremos junto con los peques, para que así estén ellos concienciados de que las tienen que realizar. Además, por cada tarea realizada con éxito, les premiaremos con una pegatina con una frase que anime a seguir haciendo las cosas bien. Otro día podemos hacer un marcapáginas de cartulina, para utilizar en los libros de lectura del próximo curso. Al día siguiente podemos forrar y decorar los libros de texto y libretas para que estén personalizados y les resulten más divertidos. Otra idea sería decorar los lápices con goma eva. También podemos hacer bolsas personalizadas para guardar el almuerzo o la merienda.

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