¿QUÉ ES LA APICULTURA?

Definición de apicultura

La apicultura hace referencia a las actividades, los procesos y las técnicas vinculadas a la cría de abejas con ayuda científica y tecnificada, para aprovechar todo lo que se obtiene de ella de forma racional y con esmero. En ella, los apicultores, se encargan de controlar la población alejando plagas y cuidando que los insectos no contraigan enfermedades.

La apicultura se lleva a cabo con el objetivo de que las abejas se desarrollen y se reproduzcan para luego recolectar los productos que elaboran. Todos sabemos que el producto más importante para la apicultura es la miel, pero cada vez más, otros productos recolectados a través de la apicultura como la cera, el propóleo, la jalea real y el polen, están adquiriendo una gran importancia.

 

Historia de la apicultura

La apicultura tiene un origen muy remoto. Gracias a pinturas rupestres se puede estimar que los primeros esfuerzos por controlar a las abejas y obtener sus productos, datan de hace cerca de 8000 años.

Durante el neolítico, se comenzaron a manipular enjambres y se cree que fue en el antiguo Egipto cuando se consolido la apicultura, una ciencia que no ha dejado de evolucionar. Los egipcios nos dejaron jeroglíficos en los que se demostraba el aprovechamiento de las abejas, para ello, tomaron un tronco hueco e intentaron mantener en él una colonia de abejas.

Los egipcios comenzaron a utilizar la miel y la cera que producían las abejas para embalsamar los cadáveres. La cera, la miel y el propóleo tenían multitud de usos, tanto alimenticios como medicinales. Posteriormente, en el mundo mesopotámico, se utilizó la cera para la fundición de metales.

En la Grecia clásica, la apicultura estaba ya muy desarrollada, la miel era el primer alimento, después de la leche materna, que se les introducía a los niños griegos en su alimentación. También para los atletas era un alimento imprescindible por su alto aporte energético, y en esta época se utilizaba, además, como un gran conservador de alimentos. Posteriormente, los romanos, utilizaron la miel para elaborar cosméticos.

En la actualidad, utilizamos la mayoría de los productos que se obtienen de las abejas y conocemos las grandiosas propiedades y utilidades que tienen en los diferentes campos de la alimentación, cosmética y medicina.

 

Nuevos usos de la Apicultura

La apicultura es una ciencia que no ha dejado de evolucionar y hoy ofrece nuevos campos como la medicina y el estudio en la selección genética.

Uno de los usos que está adquiriendo una gran relevancia es la apiterapia, una terapia natural que se centra en la utilización de los productos de las abejas para mejorar la salud y aliviar el dolor que producen diversas enfermedades. No solo nos quedamos con los conocidos efectos para mitigar los catarros invernales, hoy en día uno de los productos estrella es la apitoxina, el veneno del aguijón de la abeja que, aplicado en dosis controladas y localizadas, ayuda a mejorar el bienestar físico de las personas.

Otro de los usos que se le puede atribuir hoy en día a la apicultura, es que puede ayudarnos a fortalecer el sistema de vida, ayudando a la gente a volverse menos vulnerable ante la pobreza. En algunos países, ya se están desarrollando proyectos que ayudan a la población de determinadas zonas. Uno de estos proyectos es el que se conoce como “Biozonas apícolas”, el cual identifica los núcleos en los que se sitúa una producción apícola de relevancia asociada a una zona geográfica, y así crear un recorrido de intereses apícolas especiales que proyecte una variedad de productos y experiencias novedosas además de enseñar a valorar y a disfrutar de estos productos como únicos, conociendo también sus propiedades y aplicaciones innovadoras. Con todo esto se fomentará el empleo y los servicios en aquella zona dando a conocer su gastronomía y bienes públicos.

 

Apicultura Urbana

Hace aproximadamente una década, comenzó a haber una alarmante preocupación cuando las poblaciones de abejas en todo el mundo se vieron amenazadas debido a grandes pérdidas de colonias, a lo cual no se le encontraba ninguna explicación. Fue, entonces, el momento de ponerse a pensar qué hacer para recuperarlas.

Se comenzó a ver que las abejas eran atraídas por los ambientes urbanos o semi-urbanos debido a que, en muchas ocasiones, en estos ambientes hay más variedad floral y grandes árboles que en determinadas zonas rurales, se utilizan menos pesticidas y herbicidas, y las abejas encuentran lugares amplios y resguardados donde hacer su panal. Además, en las zonas rurales cada vez se encuentran más monocultivos tratados con potentes venenos para las abejas, y los bosques son cortados regularmente para la obtención de madera, dejando así a las abejas sin huecos en los árboles para poder habitar.

Debido a esto, apareció en muchos países lo que se conoce como “Apicultura urbana”. Se trata de una actividad que no genera ningún impacto medioambiental negativo y ayuda a la biodiversidad. Comenzó con un renacimiento del interés por la apicultura y la gente de las ciudades comenzó a construir colmenas en sus jardines, patios y azoteas.

La apicultura urbana es una actividad muy valiosa, pero hay que tener en cuenta algunas consideraciones como la ubicación de la colmena, el cuidado de las abejas y la atención de los vecinos, ya que los enjambres o las picaduras pueden resultar molestos.

Se sabe también, que las abejas urbanas, pueden servir como indicadores de la calidad medioambiental de la propia ciudad. La salud de las abejas y la de su hábitat, es un buen referente para medir y valorar si nuestro entorno de vida es limpio.

A pesar de todo, la legislación española todavía no permite esta práctica apícola en las ciudades, siendo los propios ayuntamientos de cada zona los encargados de reducir o no la proximidad de las zonas habilitadas para los asentamientos de abejas.

En todo caso, no debemos olvidar lo importante que es la labor de las abejas con la polinización y que sin ellas la supervivencia de numerosas especies de plantas estaría en peligro. Se podría considerar a la abeja como una especie en peligro y deberíamos hacer todo lo posible para salvarlas y cuidarlas como se merecen.

¡Ellas nos regalan numerosos y valiosos productos con su incansable trabajo en las colmenas, devolvámosles el favor ayudándolas a sobrevivir!

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