¿QUÉ ES Y CÓMO SE ELABORA LA CERA DE ABEJA?

La cera de abeja se ha venido utilizando desde la antigüedad por el ser humano para diferentes usos como la cosmética, la salud, el embalsamamiento, la iluminación, etc. Pero, al contrario de lo que se cree muy comúnmente, no se trata de una sustancia de origen vegetal, sino una producción animal que parte de la secreción voluntaria de las abejas.

¿Qué es la cera de abeja?

La cera de abeja es una grasa sólida a temperatura ambiente. Éste es uno de los elementos más importantes de la colmena para producir la miel. Una buena calidad en la fabricación de la cera de abeja, mejora el trabajo y la adaptación de las abejas y, en consecuencia, un mejor aprovechamiento de la miel producida.

Las abejas obreras jóvenes producen cera de abeja siempre que la necesitan, gracias a las glándulas de que disponen en su abdomen. Estas glándulas funcionan mejor cuando la abeja tiene una edad de entre 15 y 30 días, y requieren de ciertos factores para que resulten productivas:

          ·  Debe de existir una gran población de abejas jóvenes.

          · Una óptima temperatura en el interior de la colmena; es decir, entre 33 y 36° C en la parte donde se encuentran este tipo de abejas obreras encargadas de producir la cera, incluso poder alcanzar los 40 ° C. También es importante que haya una cierta temperatura externa elevada, ya que, si la temperatura externa es muy baja, la diferencia térmica hasta los 40º C puede impedir la fabricación de cera.

          · Una buena alimentación, con grandes cantidades de miel y polen. Se necesitan unos 10 kg de miel para que las obreras puedan segregar un kilo de cera.

La producción de la cera de abeja también dependerá de los períodos de polinización de las flores. En épocas de floración y abundancia, la secreción de cera será muy alta, pero en otras etapas de mayor escasez, la obtención de cera de abeja será prácticamente nula.

Para qué utilizan la Cera las abejas

La cera de abeja es el material básico que las abejas utilizan para construir sus nidos, también conocidos como panales.  Las abejas melíferas jóvenes, emplean la cera para construir las celdillas hexagonales de sus panales, previamente estructurados de forma rígida. Las abejas utilizan estas celdillas o huecos para poder conservar la miel y el polen; además, la abeja reina deposita en ellas sus huevos y en su interior se crían las nuevas abejas.

La cera de abeja se produce por todas las especies de abejas melíferas, pero las ceras que se producen por diferentes especies de abejas, tienen ciertas diferencias en cuanto a sus propiedades químicas y físicas. Aunque no por ello podemos catalogar una cera de abeja de mayor o menor calidad.

Cómo elaboran la Cera las abejas

Tal y como hemos comentado anteriormente, son las abejas melíferas jóvenes de entre 15 y 30 días máximo, las que producen la cera de abeja. Aunque si tienen entre 10 y 18 días incluso mejor.   La cera se secreta por cuatro pares de glándulas ceríferas que se sitúan segmentadas en el lado ventral del abdomen de las abejas obreras. La cera es secretada en forma líquida y disuelta en una sustancia volátil, que en su parte externa se evapora y se queda posteriormente la placa de cera. Al contactar con el aire, la cera se vuelve dura y forma pequeñas escamas de cera en la parte inferior de la abeja.  Alrededor de un millón de estas escamas constituye un kilo de cera de abeja.

Las abejas transportan estas escamas de cera hacia atrás con la ayuda de las patas traseras, y después con las delanteras a la boca, donde serán moldeadas mediante la secreción de sus glándulas mandibulares. Para que las abejas pueden secretar en sus glándulas la cera, deben estar presentes estos componentes: el néctar y el polen de las flores.  A partir de los azúcares de estas sustancias, las abejas metabolizan dos tipos de grasa; la cera y sus grasas internas.  En casos extremos y de necesidad en que falten abejas melíferas jóvenes, y ante buenos estímulos como grandes épocas de floración, las abejas más viejas pueden activar sus glándulas cereras y producir cera para construir el panal o las paredes con que tapar las celdillas de miel madura.

La cera de abeja recién producida, es de color blanco, pero adquiere un color amarillo particular según entra en contacto con las secreciones de las abejas, la miel, el polen y el propóleo. Aunque en gran medida, el color de la cera cambia a través del año conforme cambia la floración, ya que son los pigmentos de caroteno que provienen del polen los que modifican en su mayoría su color, y las abejas lo utilizan para allanar la cera.

 

Calidad de la Cera de Abeja

En cuanto a la calidad de la cera de abeja, influyen diferentes factores como el color, el tiempo o su forma de preparación (aquí ya tenemos en cuenta el factor humano que interviene en su producción).

Normalmente, consideramos una cera de mejor calidad si tiene un color más claro, ya que la más oscura puede haber sido contaminada o climatizada más de lo debido. Las láminas de cera de abeja más fina se obtienen a partir de la fundición de los opérculos, que son las capas de cera con las que las abejas cubren la miel cuando ya está en su punto. Esta cera ya es más blanca y pura, y es la cantidad de polen lo que le dará un color más o menos amarillo.

En cuanto al resto de condiciones, las temperaturas por encima de los 90° C, reducen su calidad y peor aceptación por parte de las abejas, además del posible enmohecimiento de los cuadros, el tiempo y las condiciones de conservación, incluso la mezcla de cera con otras grasas. Todo ello puede cambiar el nivel de acidez, aroma, nivel de peróxidos…etc. Aunque no hay un método certero e infalible para averiguar la calidad, sí se pueden analizar los parámetros citados in situ; es decir, en el campo, cuando las abejas rechazan o no esa cera (creando panales superpuestos en las superficies de las láminas de cera).

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