COMO CUIDAR LA PIEL DURANTE LA NOCHE

En anteriores posts comentamos la importancia de cuidar la piel durante el día, pero no debemos olvidar que cuidar la piel durante la noche es igual de importante. Es fundamental si queremos tener una piel luminosa y saludable.

Lo primero y más importante: Desmaquillarse

Lo primero que se debe tener en cuenta en nuestra rutina para cuidar la piel durante la noche es desmaquillarse correctamente. Esto preparará la piel para el descanso. Si no se eliminan correctamente los restos de maquillaje se bloquean los poros, la piel no respira y también se produce mayor acumulación de bacterias; por consiguiente, cuando nos levantemos la mañana siguiente el aspecto de la piel será apagado y menos luminoso.

Si tenéis costumbre de maquillaros de forma frecuente y/o vuestra piel es más bien seca, se puede optar por un desmaquillante más denso, como leche limpiadora o aceite de almendras. En cambio, para las pieles con más brillos o que usan maquillaje más superficial o natural se puede elegir un producto más fluido, como las aguas micelares, agua de rosas o  mouse limpiadores.

Límpiala y tonifícala

Después de desmaquillarse, o bien si no se utiliza maquillaje, es fundamental la limpieza de la piel en profundidad. Con la limpieza se elimina la suciedad, impurezas y las células muertas de la piel que generan un aspecto más apagado.

Actualmente existen muchas variedades de limpiadores en el mercado, en forma de jabón o crema, gel, mouse o exfoliantes. Los exfoliantes no se deben utilizar más de 1 o 2 veces por semana, ya que una mayor frecuencia generaría sequedad. El resto se pueden utilizar diariamente.  Es también importante que no contengan alcohol ni componentes demasiado fuertes, ya que estos pueden alterar el ph de la piel y el sebo.

Cuando limpiamos una piel grasa, son buenos aliados sustancias como el propóleo, el aloe vera, árbol de té o arcilla verde. En el caso de pieles normales o secas podemos utilizar jabones que contengan rosa mosqueta, aceite de argán o manteca de karité.

Tras una limpieza correcta, la rutina nocturna de cuidado facial debería incluir un tónico. El tónico ayuda a cerrar los poros, equilibra el ph de la piel y aporta hidratación al cutis. Además, nos prepara la piel para su posterior hidratación.

Los más idóneos son aquellos que no contengan alcohol, ya que genera sequedad a largo plazo. Lo ideal es optar por tónicos naturales, como el agua de rosas, tónico de romero o agua de hamamelis.

 Hidrátala con un automasaje

Es imprescindible que antes de acostarnos, nuestra piel esté hidratada correctamente, aunque con productos algo diferentes respecto a la hidratación diaria.

Al utilizar un producto hidratante específico para la noche, no sólo aportamos el agua que la piel necesita, sino que además se nutre la piel, se repara y detoxifica.

En general, las cremas de noche suelen ser más nutritivas que las de día, y contienen sustancias que ayudan a la regeneración nocturna de la piel, como vitaminas A, C o E, cafeína, coenzima Q10,colágeno, etc. Si queremos añadir un plus de nutrientes en la hidratación nocturna, es recomendable utilizar un sérum facial antes de la crema.  Es un producto más fluido que la crema con una alta concentración de nutrientes; que se puede emplear tanto por el día como en la noche, pero antes de acostarse tiene una mayor efectividad.

Si se tiene tiempo, para completar esta rutina de hidratación lo ideal es realizar un automasaje mientras nos aplicamos la cremas. De este modo, se relajan las tensiones del rostro, se aporta firmeza a la piel y se activa la circulación. También se absorbe mejor el producto. No está de más añadir que la gimnasia facial es un gran aliado para tonificar y fortalecer la piel del rostro y mejorar su elasticidad.

Pon especial atención a la zona de los ojos

La piel del contorno de los ojos es la zona más sensible de todo el rostro, ya que esta piel es casi diez veces más fina que la del resto de la cara y su película hidratante no es tan potente. Además, la microcirculacíon sanguínea en esta zona es más lenta y su drenaje también. Por todo ello la hidratación del contorno de los ojos debe ser más exhaustiva para mejorar su elasticidad y evitar que aparezcan microarrugas.

Sobretodo tener en cuanto que el producto para el contorno de ojos debe ser diferente al que utilizamos para hidratar el resto de la cara. No debemos usar una crema facial, ya que contiene demasiados nutrientes y aceites para esta zona; no se absorbe igual y a la larga podrían aparecer bolsas en los ojos. Al aplicar el contorno de ojos es importante no frotarlo, sino expandirlo poco a poco con suaves golpecitos en los párpados fijos (en la zona inferior sobre el hueso que hay debajo de la ojera y el párpado superior sobre el hueso que se halla debajo de la ceja. Los desmaquillantes de ojos también deben ser específicos diferentes del resto de la cara, y mejor emplear las yemas de los dedos que los algodones, para no irritar la piel

No te olvides del cuello y el escote

Cuando hidratamos nuestra piel antes de dormir también es importante prestar atención al cuello y al escote. En el primer caso, cuando se aplica la crema hidratante facial conviene que frotemos suavemente la piel desde la mitad del cuello hacia arriba hasta que el producto se absorba bien en esa zona. De este modo se estimula la circulación y la tonicidad en esa zona. En el caso del escote, debemos recordar de hidratar esta zona cuando nos apliquemos la crema corporal, ya que también debe estar nutrida y reparada tras la exposición solar diaria (sobre todo en verano).

Un buen descanso es lo más importante

Dormir suficientes horas durante la noche es clave para ayudar a que las células se regeneren, y a prevenir la retención de líquidos en las zonas de bolsas y ojeras; lo que conlleva a un mejor aspecto de la piel cuando nos levantamos.

Estos factores también son interesantes para favorecer un correcto descanso:

          · Nuestro dormitorio debe estar a oscuras sin ningún tipo de luz.

          · Para prevenir las arrugas, la mejor postura para dormir es boca arriba, y si es posible con la almohada ligeramente alta.

          · Es importante dormirse con el rostro relajado y sin fruncir el ceño, en la medida de lo posible.

          · Lo ideal es dormir entre 7 u 8 horas diarias, ya que dormir poco afecta a esa regeneración celular y por tanto afecta al nuestro aspecto.

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