Entrada Semana 29. Varices 1

ELIMINA LAS ANTIESTÉTICAS VARICES

¿Qué son las varices?

Las venas varicosas, conocidas como varices, son venas hinchadas y retorcidas que pueden verse justo debajo de la piel. Ocurren a causa de la acumulación anormal de sangre debido a la debilidad, a menudo heredada, en las paredes y válvulas de las venas superficiales. Esto hace que las venas se ensanchen y se dilaten, de manera que la sangre se acumula fácilmente cuando una persona permanece de pie durante mucho tiempo. Por lo general ocurren en las piernas, pero también se pueden formar en otras partes del cuerpo.

Sus venas tienen válvulas que ayudan a mantener la sangre fluyendo en una sola dirección hacia su corazón. Si las válvulas están débiles o dañadas, la sangre puede detenerse y acumularse en las venas. Esto hace que las venas se hinchen, lo que puede conducir a venas varicosas.

Las varices son un síntoma muy común. Es más probable en personas mayores, mujeres, personas con obesidad o personas que no realizan ejercicio físico o tienen antecedentes familiares de venas varicosas. Podemos encontrar dos tipos de varices:

          · Varices superficiales: es el tipo más frecuente. Conocidas como telangiectasias o arañas vasculares son varices de pequeño tamaño, muy visibles, que suelen causar preocupación. Este tipo de varices no suelen tener mayor significación patológica y suele ser un problema en la piel de oscurecimiento o de dermatitis ulceraciones o flebitis.

          · Varices tronculares: pueden presentar diferentes grados de dilatación y son las varices propiamente dichas: venas dilatadas y que pueden ser más o menos visibles.

¿Cuál es su causa?

Entre las principales causas de la aparición de varices destacan tres:

          · En primer lugar, y si se trata de varices primarias, están las válvulas congénitamente defectuosas. Estas son las válvulas responsables de hacer circular la sangre hacia el corazón, por lo que si no funcionan correctamente la sangre se acumula en la vena provocando su hinchazón.

          · En segundo lugar, tenemos la tromboflebitis, que provoca el mismo efecto. En este caso, son trombos o lo que es lo mismo, coágulos, los que dificultan la circulación. Esta situación puede darse, por ejemplo, tras prolongados periodos de reposo en cama.

          · La tercera causa más probable para la aparición de varices es el embarazo. Por suerte, las varices que aparecen durante el periodo de gestación son secundarias y tienden a desaparecer entre dos y tres semanas después del parto.

Más que la estética… El dolor

Como todos sabemos, las varices son una sintomatología que claramente podemos observar con la vista en la persona que lo padece, la mayoría de la persona las tienen en las piernas, en la zona de los tobillos, pies, etc. Pero, más que ser un “problema” de estética, es un problema por sus molestos síntomas, ya que causan dolor y otros síntomas como hinchazón en los tobillos y los pies, pesadez y dolor en las piernas, picor en las piernas (sobre todo en la zona de los tobillos), calambre y punzadas en las piernas. Todos estos síntomas hacen que la estética quede en un segundo plano, ya que es más importante el sentirse bien y saludable, que el tener un cuerpo bonito y modelo.

Los mejores consejos para evitar las varices

Pesadez en las piernas, picor, quemazón… Son molestias frecuentes, sobre todo al final del día y más en el caso de la gente que padece de varices. Poniendo en práctica unos sencillos consejos, lograremos un gran alivio en nuestras piernas:

          · El primero de ellos es la hidroterapia, basada en el contraste de temperatura. Favorece la elasticidad de las venas y proporciona sensación de alivio ante molestias como picor, ardor y dolor. Dirige el chorro de agua primer hacia los pies y luego ve subiendo por las pantorrillas, las rodillas y los muslos. Además, alterna agua fría y caliente, pero acaba siempre con agua fría para activar la circulación.

          · Caminar de puntillas unos minutos: la presión que hace el músculo al contraerse facilita el retorno venoso. Primero, da pasos suaves caminando descalzo de puntillas, hacia delante y hacia atrás. Después, anda durante 2 minutos marcando el paso de forma exagerada y apoyando bien la punta del pie que quede atrás. Para terminar, junta las piernas y sube y baja un talón apoyándote en los dedos. Luego, cambia de pie.

          · El estreñimiento es otro de los factores que pueden afectar a las varices: las personas que lo sufren, al apretar con fuerza para evacuar pueden cerrar el flujo de algunas venas y forzar a la sangre que vuelve al corazón a tomar otras “rutas”. Eso genera hipertensión intra abdominal, lo que dificulta el retorno venoso de las piernas y favorece la aparición de varices. Para evitarlo, hay que tomar fibra, hacer deporte, darse masajes, etc.

          · Utilizar medias de compresión, incluso en verano: aprietan más en la zona del tobillo y disminuyen la tensión a medida que se acercan a la rodilla. Si sueles usarlas en invierno porque tienes alguna variz, no prescindas de ellas en verano, ya que realmente es cuando más falta hacen, porque el calor provoca el aumento del calibre de las venas y por eso duelen. Una solución ante la sensación de incomodidad es quitárselas en las horas más calurosas y optar por medias de compresión ligera, de tejidos más finos.

          · No cruzar las piernas, ya que esta postura comprime las venas, de modo que dificulta el flujo natural de la sangre. Aunque cuesta mucho quitarnos este hábito, debemos evitarlo. Si trabajas sentada deja una nota a la vista que te recuerde descruzar las piernas.

          · Masajear las piernas con las dos manos: los masajes manuales y la presoterapia son técnicas efectivas que se realizan en centro, pero también puedes aliviar los síntomas de las varices en casa: dándote automasajes con las dos manos en una pierna, empezando por los dedos de los pies y subiendo suavemente hasta la ingle por los dos lados. Insiste en los muslos con movimientos circulares y repite con la otra pierna. Para potenciar sus beneficios puedes usar aceites, crema o geles específicos con efecto frío.

          · Los tacones es un factor también importante. No deben ser muy altos, ya que este tipo de tacón hace que todo el peso del cuerpo recaiga en los tobillos, provocando hinchazón. Pero tampoco conviene muy bajos, lo ideal es que midan de 2 a 3 centímetros, para que se contraiga un poco el músculo al andar y de este modo ayude a drenar la sangre.

          · Hay que tomar menos sal y más omega 3: con la sal, recurre al truco de la cucharita de postre, el cual dice que lo que cabe en una de ellas (5g), es el máximo que debes tomas en todo el día, ya que no solo cuenta la sal que nosotros añadimos en las comidas, hay muchos productos que ya llevan sal de forma natural. Exceder esa cantidad favorece la retención de líquidos, que provoca hinchazón de tobillos. Por otra parte, consume pescado 2 veces por semana y unas nueces cada día. Esto te proporciona una dosis adecuada de ácidos grasos omega 3, que ayudan a mejorar la circulación.

          · Moverse: Hacer ejercicio físico activa la musculatura de las piernas y eso ayuda a tu sistema venoso. Descarta deportes en los que los pies impacten contra el suelo (como correr), ya que empeoran los problemas de circulación. Opta mejor por caminar, ir en bici, nadar, etc. Si ahora no haces nada de deporte es posible que al principio notes “pinchazos” en las piernas. Para evitarlo, incluye el deporte en tu vida de forma gradual.

          · Evitar el exceso de calor en las piernas: la depilación con cera caliente, las saunas o los baños a altas temperaturas, dilatan las venas y empeoran el problema. También debes procurar evitar el exceso de sol sobre ellas, ya que, aunque en verano te guste lucir unas piernas bronceadas, exponerlas a los rayos solares tumbada inmóvil durante horas (especialmente a mediodía) provoca una vasodilatación intensa.

          · Mantén tu piel bien hidratada: la sequedad acentúa la sensación de picor e incomodidad, por eso es importante no descuidar tu hidratación. Si además enfrías tu crema hidratante en la nevera, al aplicártela notarás un efecto refrescante.

          · Elige alimentos que beneficien tus venas: La cebolla contiene gran cantidad de flavonoides, por lo que si se consume regularmente ayuda a proteger las paredes de las venas. Los frutos rojos, sobre todo los arándanos, pero también las fresas y las frambuesas, mejoran la circulación periférica. Además, protegen y fortalecen los vasos venosos.

          · Perder un poco de peso también ayudará: los kilos de más producen una presión añadida sobre las venas, dificultando el impulso de la sangre hacia arriba. Controla la grasa saturada y el azúcar en tu dieta, procurando evitar al máximo la bollería industrial, los embutidos, la pastelería, los platos precocinados, etc.

          · El tabaco y el alcohol: los tóxicos del tabaco estropean las paredes de venas y arterias y favorecen las varices. El alcohol también reduce la elasticidad de las venas, así que no tomes alcohol diariamente si quieres evitar las varices.

          · Fitoterapia: los extractos de determinadas plantas tienen mecanismos bioquímicos que tonifican la pared venosa, es decir, no quitan las varices una vez instauradas, pero sí combaten los síntomas y frenan su progresión.

Los mejores productos naturales para evitar las varices

La fitoterapia como hemos dicho anteriormente es uno de los productos naturales que pueden ayudar a disminuir los efectos de las varices o en otros casos a prevenirlas.

Las plantas medicinales que contienen activos flebotónicos, compuestos naturales con actividad tonificante en venas y capilares, son efectivas tanto para mejorar los síntomas como para frenar su evolución.

Entre estos compuestos destacan los taninos, que mejoran la tonicidad de los capilares, y los flavonoides, que aumentan la resistencia de los capilares venosos disminuyendo su permeabilidad y mejorando su funcionamiento. Pueden ser administrados en forma de gel o crema sobre las piernas mediante un ligero masaje ascendente o ingeridos en forma de preparados farmacéuticos como cápsulas o ampollas.

Entre ellas podemos destacar las siguientes:

          · Vid roja (vitir vinifera var): es una planta rica en taninos y vitaminas A, B1, B5, B6 y C. Es un excelente tónico que protege y aumenta la resistencia de capilar y combate la insuficiencia venosa. Tonifica las venas mejorando la sensación de piernas cansadas, varices y circulación sanguínea.

          · Hamamelis: importante vasoconstrictor y tónico venoso. Regula la circulación gracias a su contenido en taninos y flavonoides. Así mismo disminuye la fragilidad capilar.

          · Avellano: sus hojas contienen taninos y flavonoides, muy útiles para mejorar las varices.

          · Ciprés: mejora la circulación gracias a su acción vasoconstrictora, astringente y venotónica. Elabora una crema con 20 mg de gel base, 10 gotas de aceite esencial de ciprés, 10ml de agua de hamamelis y 8 gotas de aceite esencial de menta piperita. Aplícate la crema a diario en las piernas en sentido ascendente. No se conseguirá eliminar las varices si ya las padeces, pero si reducir su tamaño y aliviar su dolor y molestias.

          · Rusco: contiene saponósidos (vitamina P) con efecto antiinflamatorio y antiedematoso.

          · Castaño de indias: Sus flavonoides y taninos impiden la formación de varices. Además, es vasoconstrictor y fluidificante sanguíneo. Contiene aescina, de donde procede su eficacia como antiinflamatorio y esculina, que le convierte en un potente venotónico fortalecedor de las venas. Sus hojas son ricas en vitamina K, la vitamina antihemorrágica por excelencia.

En nuestra casa podemos hacernos dos tipos de infusiones con algunos de estos productos que ayudaría mucho a mejorar las varices y aliviar sus síntomas:

          · Infusión de castañas: Machaca dos castañas pilongas con su piel y cuécelas durante 10 minutos en un cazo con un poco de agua. Deja reposar 5 minutos, cuélalo y toma ese líquido en ayunas. Este remedio está indicado para varices, hemorroides y piernas pesadas. Ejerce un efecto estimulante de la circulación, por lo que también va bien para problemas de pies fríos e hinchados.

          · Infusión de avellano: Hierve en un litro de agua con 20g de hojas de avellano. Toma 3 tazas al día después de comer durante una semana y descansa la siguiente semana sin tomarlo.

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