EVITA EL CABELLO GRASO

Muchos de nosotros nos preguntamos por qué unos cabellos son más grasos que otros. Todo reside en el funcionamiento de las glándulas sebáceas, que se encuentran en la piel y también en el cabello. En el caso del cabello, estas glándulas producen, segregan y depositan sebo en los capilares. El sebo acumulado en el cuero cabelludo se produce de forma natural mediante ceras y grasas neutrales, con propiedades aceitosas.

Este sebo es necesario para nuestro organismo, ya que se encarga de evitar la sequedad y proteger la piel de las agresiones externas. Además, es un buen lubricante y protector del cabello.

¿Por qué mi cabello es tan graso?

En el caso del cabello graso, las glándulas sebáceas están más activas y pueden producir más grasa de lo normal debido a factores como el sexo y la edad. Este exceso de grasa puede ensuciar el cabello y el cuero cabelludo, dejándolo más brillante, más untuoso y con un aspecto más lacio y apelmazado. Una sensación de sucio que no es agradable para las personas con tendencia a pelo graso, ya que este tipo de cabello da la impresión de un aspecto descuidado cuando simplemente se trata de un proceso natural.

En las raíces del cabello se encuentran las glándulas sebáceas, que provocan la secreción de una sustancia grasa, la “grasa capilar”. Ésta es muy beneficiosa para la fibra capilar puesto que hace que el cabello esté suave y se vea saludable, ya que lo protege de la sequedad y por lo tanto de la rotura. Las causas del cabello graso tienen que ver con una producción excesiva de esta “grasa capilar”.

En el peor de los casos, las glándulas sebáceas pueden ahogar la raíz capilar, causando una caída excesiva del cabello o la aparición de caspa. Las causas de este desequilibrio son variadas pudiendo ser hereditarias, por malos hábitos alimenticios, por la toma de algunos medicamentos o un cuidado capilar inadecuado.

La producción de grasa capilar puede variar también en función de la estación del año, los cambios climáticos, la fluctuación de hormonas o largos periodos de estrés.

¿Influye la alimentación?

Es importante saber que la alimentación puede beneficiar la salud del cabello, pero también perjudicarla. Consumir determinados alimentos puede suponer un aumento en la aparición de caspa, grasa o en la caída del cabello.

En el caso del cabello graso, hemos visto que se debe a una afectación de las glándulas sebáceas, pero aparte de esto, es cierto que la ingesta de ciertos tipos de alimentos o la alta exposición a situaciones de estrés pueden hacer que la salud del cabello empeore.

Una alimentación rica en carbohidratos refinados y grasas saturadas, puede aumentar la producción de aceite por nuestra piel. Es mejor reducir la ingesta de este tipo de comidas y centrarnos en una alimentación más saludable que nos proporcione los nutrientes necesarios. A continuación, os damos algunas recomendaciones dietéticas para luchar contra el cabello graso:

· Es importante la ingesta de alimentos ricos en proteínas como los huevos, productos lácteos, pescado o carne magra. Las proteínas ayudan a formar la queratina que es la proteína que constituye la parte fundamental de las capas más externas de la epidermis y tejidos como las uñas y el pelo.

· Son beneficiosas las grasas de origen vegetal que se pueden encontrar en frutos secos, semillas, aguacate y el aceite de oliva.

· Las vitaminas del grupo B, la biotina y el zinc son importantes para el cabello, la piel y las uñas y ayudan a prevenir el exceso de grasa. Los podemos encontrar en pescados azules, legumbres, nueces, huevo, hígado.

· La vitamina E con acción antioxidante, mejora la salud de la piel y el cabello. La podemos encontrar en los alimentos de origen vegetal como semillas de girasol, almendras, avellanas, aguacate, aceite de oliva y algunos cereales integrales.

· Una buena hidratación. Es importante mantener la piel del cuero cabelludo hidratada.

¿Cuántas veces debo lavarlo?

Lavar el cabello graso todos los días no nos ayudará a combatir el aspecto aceitoso y la aparición de grasa en nuestro pelo, incluso puede provocarnos el efecto contrario, ya que un lavado excesivo del pelo, fomenta una sobreproducción de sebo en las raíces. Esto sucede porque cada vez que lavamos el pelo, eliminamos las impurezas y también la capa de aceites naturales que segrega nuestro cuero cabelludo para protegerse; al hacer esto, entramos en un círculo vicioso en el que nuestro cuero cabelludo se ve ‘obligado’ a segregar más aceites para mantener esa protección.

Para ayudar a nuestro pelo a recuperar el equilibrio, lo mejor será lavarlo cada 3 días aproximadamente.

Trucos para el pelo graso

Existen algunos truquitos que nos pueden ayudar a que nuestro cabello graso se vea limpio, suelto, sedoso y con volumen:

· En el lavado del cabello mejor que apliquemos agua tibia. El agua caliente favorece la aparición de sebo en el cuero cabelludo y abre la cutícula en exceso. Sin embargo, el agua tibia favorece la circulación y evita que la suciedad penetre en la fibra capilar.

          · No debemos lavar el pelo todos los días, ni frotar o masajear demasiado durante el lavado del cabello, ya que puede estimular a las glándulas sebáceas.

· Es mejor utilizar champús traslúcidos (con poca hidratación) o específicos para cabello graso y evitar productos capilares demasiado cremosos. Utilizar productos no adecuados puede conllevar a una excesiva hidratación y mayor producción de grasa.

· Es mejor utilizar acondicionadores y mascarillas para pelo graso y aplicarlos únicamente en las puntas.

          · Evitar sulfatos. Los sulfatos limpian de forma agresiva el cabello arrastrando las grasas naturales que nuestro cabello necesita (resecan el cabello en exceso) lo que obliga a las glándulas sebáceas a producir más sebo, lo mejor es optar por champús naturales.

          · No abusar del calor como el uso del secador o planchas de pelo. El calor influye en la producción de grasa. Regular la temperatura separando el secador del cabello.

          · Evita productos como lacas, ceras, gominas o productos de fijación que ensucian el cabello.

          · Evitar tocar el cabello constantemente.

¿Cómo evitarlo?

Como ya hemos podido ver, hay diferentes factores internos y externos que pueden influir en la producción de sebo por parte de las glándulas sebáceas.  De todo lo hablado anteriormente, podemos sacar algunas conclusiones que nos ayudarán a evitar el cabello graso:

          · Cambiar a una alimentación equilibrada y saludable, rica en vitaminas (grupo B, E, biotina) y minerales (zinc y hierro) evitando alimentos ricos en azúcares y grasas saturadas.

          · No lavar el cabello todos los días y espaciar los lavados, así como utilizar champús específicos para cabello graso y evitar el uso de productos de fijación.

          · Evitar el agua muy caliente y el exceso de calor sobre el cabello.

· Realizar una limpieza adecuada del cepillo para evitar ensuciar más el cabello.

· Evitar situaciones de estrés y ansiedad.

Es importante cuidar el cabello graso tanto internamente a través de la alimentación, como externamente y para ello también es necesaria la utilización de productos adecuados a cada tipo de cabello.

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