LA IMPORTANCIA DEL ENTORNO EN LA COMIDA

¿Podríamos decir que lo que nos rodea a la hora de comer nos puede afectar a nivel fisiológico?

La respuesta es sí, todo lo que nos rodea, no solo el entorno durante la comida, sino todo lo que tenemos a nuestro alrededor desde que nacemos; incluso la alimentación de nuestra madre durante el embarazo y la lactancia.

¿Tiene relación la zona donde vivimos con nuestro peso?

Actualmente vivimos en lo que se llama un ambiente obesogénico, ¿qué quiere decir esto? Que tenemos al alcance de la mano mucha comida que no es precisamente saludable, si no que contribuye a la obesidad; esta es una de las causas de que la prevalencia de la población obesa esté aumentando hasta niveles nunca vistos.

Podemos relacionar esto con la zona donde vivimos, ya que en ambientes más rurales no encontramos tan fácilmente estos productos, y en las grandes ciudades no hay establecimientos de alimentación que no cuenten con estos productos en sus lineales.

El hecho de habitar en una zona peligrosa o ruidosa influye también significativamente, por ejemplo, porque puede generar estrés, falta de sueño… Y todo esto puede hacer que se aumente de peso. Por el contrario, vivir en una zona con parques y espacios verdes ayuda a mantener un mejor peso corporal, porque incita a salir a pasear o a jugar, en el caso de los niños, aumentando el nivel de actividad física que se realiza durante el día.

Además de tenerla al alcance de la mano, la comida basura es más barata y accesible que la comida saludable, por lo que, el nivel económico de la persona, también juega un papel muy importante.

A parte de todo aquello que nos rodea en nuestro día a día, el entorno específico en el que realizamos el acto de comer, es decir, el entorno en la comida, también tiene un papel esencial.

Los colores de los alimentos

Cada alimento posee unos nutrientes determinados, y estos, suelen ir en concordancia (la mayoría de veces) con el color del alimento. Así pues, por ejemplo, las verduras rojas, amarillas o naranjas serán ricas en vitamina A, los vegetales de hoja verde en vitamina K y en los azules, morados o negros destacarían las antocianinas.

Lo ideal es que en nuestra alimentación haya alimentos (sin contar la comida basura, rápida o precocinados) de todos los colores, así aseguraremos que estamos tomando todas las vitaminas (o casi todas).

En cuanto a los niños, si ponemos un plato de un solo color es más monótono, aburrido y no les gustará, por lo que podemos variarlo e incluir distintos colores en un mismo plato, por ejemplo, haciendo formas graciosas y apetecibles para los niños, podríamos formar una cara en el plato, poniendo brócoli como si fuera el pelo, un huevo duro partido por la mitad a modo de ojos, tomates cherry haciendo de nariz y mejillas y zanahoria como la boca.

La temperatura de la comida

Un mismo alimento cambia de sabor según la temperatura a la que se encuentre, dependerá del gusto personal de cada uno, pero, es importante no calentarlo en exceso ya que podríamos ocasionarnos daños por quemaduras en la boca. Tan negativo es calentarlo en exceso como no calentarlo lo suficiente, ya que algunas bacterias o microorganismos podrían sobrevivir y provocarnos enfermedades.

Dejando de lado el riesgo para la salud, siempre hay alimentos que gustan más calientes (puré), y otros que gustan fríos (ensalada).

A parte de la temperatura que tiene el alimento a la hora de consumirlo, es importante saber a qué temperatura lo tenemos que cocinar para que no pierda vitaminas, minerales ni propiedades. Por ejemplo, el pimiento rojo, si lo calentamos demasiado, pierde la vitamina A. O alimentos que hervimos en agua y tienen vitaminas hidrosolubles (vitaminas que son solubles en el agua), si los hervimos durante demasiado rato, podrían perder gran cantidad de estas vitaminas quedándose en el agua de cocción.

La iluminación

La iluminación es muy importante, ya que este factor del entorno durante la comida, puede hacer que comamos más o menos. Si nos fijamos, en los restaurantes, siempre suele estar bien iluminado, diferenciando bien unas zonas de otras, por ejemplo, si se sirven comidas/cenas la iluminación es mayor, ya que así se consigue que veamos mejor los platos que vamos a comer y disfrutemos más de la experiencia, sin embargo, si es un local en el que se sirven copas, la iluminación es más oscura, para dar cierta intimidad.

También influye la iluminación a la hora de comprar los alimentos que comeremos, por ello, el entorno de los alimentos, hará que nos apetezca más o menos comprarlos, por ejemplo, la carne se suele iluminar con luces más de tonos rojizos y así se resalta su color, haciendo que parezca más apetecible, por otro lado, el pescado se ilumina con luz blanca o azulada para resaltar su color original.

La compañía

¿Qué ocurre cuando comemos acompañados? Obviamente, que hablamos con aquellas personas que nos rodean, y debido a esto, se puede conseguir que una persona coma más o menos rápido. Habitualmente, si comemos solos, nos centramos en el plato y nada más, por lo que tendemos a comer más rápido y, por ende, a comer más cantidad. Si comemos acompañados, al ir haciendo pausas para charlar, comemos más lentamente y en menor cantidad. Estamos más rato, pero al cerebro le llega la señal que le dice “ya no tienes hambre” antes de que hayamos comido demasiado, si comemos solos, esta señal tarda lo mismo, pero nos da tiempo a comer más en el mismo rato.

Por ello, un entorno en la comida, que implique acompañamiento, nos ayudará a comer más relajados, lentamente y en menos cantidad.

Cuanta más variedad, más comemos

¿Imaginas comer sólo lechuga y pollo? ¿Y sólo macarrones? Como se suele decir, lo poco gusta y lo mucho cansa. Lo mismo pasa con la comida, por muy buena que nos parezca que está, a la larga, nos acabará cansando, por ello es importante comer una gran variedad de alimentos, cuantos más mejor y de todo tipo.

Si desde que somos niños nos acostumbramos a comer alimentos de todo tipo, cuando crecemos seguimos con esos hábitos que hemos adquirido en nuestra infancia. Merece la pena ya no sólo por el hecho de que variar los alimentos aumenta nuestra satisfacción, sino porque, como ya hemos mencionado anteriormente, los colores importan y así garantizaremos que todos los nutrientes estén en nuestra comida.

El entorno perfecto

Con todo esto, podemos decir que el entorno perfecto durante la comida constaría de 6 puntos clave:

          · Vivir en una zona tranquila para evitar en la medida de lo posible el estrés y con zonas que inciten a realizar ejercicio físico.

          · Añadir variedad de colores en los alimentos, cuanto más colorida sea nuestra comida, más nutrientes diferentes estaremos incorporando.

          · Controlar la temperatura de la comida, teniendo en cuenta la pérdida de nutrientes, el gusto personal y la higiene del alimento.

          · Comer en un espacio bien iluminado, para poder ver mejor los alimentos y disfrutar más de la comida o cena.

          · Siempre que sea posible, comer acompañados, para entablar relaciones y conversaciones y así hacer de la comida un acto más apetecible y relajado.

          · Incluir toda la variedad posible de alimentos, priorizando los no procesados y de cercanía.

Esperamos que, con todo esto, os haya quedado clara la importancia del entorno de la comida y podáis sacarle partido poniendo en práctica todos los consejos.

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