LAS EMOCIONES EN LA PIEL

La piel es el órgano más extenso de nuestro cuerpo y el encargado de proteger nuestros órganos contra agentes externos dañinos, como pueden ser las bacterias y/o las sustancias químicas. Además, también regula la temperatura corporal, hace de filtro contra los rayos ultravioleta y es el encargado de formar la vitamina D, la cual actúa como defensa inmunológica. Pues bien, vamos hablar de tan preciado tesoro, “la piel”, de cómo hay que cuidarla y de como esta refleja nuestros sentimientos.

Algunos pequeños tips serían:

· Tener en cuenta que una higiene excesiva es contraproducente. Hay que mantener la piel limpia, pero sin pasarse tanto en el uso de jabones como en la frecuencia del aseo.

· Recordar que debemos usar protectores solares de buena calidad y dependiendo del tipo de piel que tengamos, es decir, más clara o más oscura, habrá que utilizar más o menos factor de protección ya que, aunque nuestra piel actúa como protector, necesita una ayuda extra para mantenerla en buenas condiciones.

· También debemos mantener la piel hidratada, mediante la aplicación de cremas hidratantes y bebiendo la cantidad de agua necesaria.

· El tabaco es un tóxico que hay que abandonar, ya que perjudica seriamente la salud de nuestra piel.

· Seguir una dieta rica en frutas y verduras.

· Protegerla de agentes externos como el frío o el viento.

· Si no se sigue una dieta adecuada, usar suplementos alimenticios antioxidantes.

La piel el espejo del cerebro

Como ya hemos dicho anteriormente, la piel actúa según los estímulos que recibe.

La piel no es solo un gigantesco detector de información del entorno que nos rodea, sino que es capaz de transmitir todos esos datos al resto del organismo para garantizar una buena defensa. Las neuronas y las células cutáneas proceden de las mismas células embrionarias, por lo que, ambos sistemas están estrechamente unidos. De hecho, todas las capas de la piel están recorridas por fibras y terminaciones nerviosas. Por tanto, todo lo que sucede a nuestro alrededor y en nuestro cerebro, nuestra piel lo detecta instantáneamente.

Hay algunas alteraciones que son las más usuales como la sensación de frío, los escalofríos o la piel de gallina. Estas, son sensaciones en las que el cerebro hace reaccionar a la piel inmediatamente después de haberlas recibido. Esto sucede cuando tenemos miedo, cuando sentimos frío, cuando algo nos repele o cuando nos gusta mucho. Es decir, nuestro cerebro recibe estos estímulos e inmediatamente transmite una señal a nuestra piel, a la que esta responde de inmediato con estas reacciones.

El amor y la piel

El amor hace aumentar la cantidad de estrógenos, unas hormonas que influyen y embellecen nuestra piel. Pero, además, con el amor, el organismo libera oxitocina, conocida como la hormona del amor, la cual nos ayuda a ser más felices y también estimula la melatonina, una sustancia muy importante que nos ayuda a descansar y con ello, a prevenir que envejezcamos más rápidamente. Todas estas sustancias: los estrógenos, la melatonina y la oxitocina, se unen y estimulan la producción de colágeno y de elastina, obteniendo como resultado, una piel más radiante y luminosa.

Los sentimientos son un factor muy importante para nuestra piel y sin duda el amor es uno de los que más se nota.

La felicidad y la piel

La felicidad es un sentimiento que va muy a la par con el amor, ya que se transmite de una forma muy parecida a través de la piel. La piel refleja cómo estamos por dentro, por lo tanto, si somos felices, nuestra piel se verá más radiante, sana y luminosa.

Para poder ver la felicidad reflejada en la piel, hay que llevar un estilo de vida apropiado, comer sano, rodearnos de gente positiva, oír música, dar paseos al aire libre, descansar y en general, intentar siempre ver el lado positivo de las cosas.

La tristeza y la piel

Al contrario que ocurre con la felicidad, la tristeza afecta a nuestra piel de una forma negativa. Cuando una persona pasa por alguna situación que le produce tristeza, se ven afectadas tanto su mente, como su cuerpo y la cara visible de ello es la piel. Esto sucede porque en estas situaciones tendemos a escondernos, por lo que recibimos menos luz natural y por tanto menos vitamina D. Todo ello se refleja en una piel apagada y mortecina. Además, llorar acentúa las patas de gallo y deshidrata la piel debido a la sal que contienen las lágrimas.

El estrés y la piel

El estrés es la emoción del siglo XXI y la palabra más repetida en nuestra sociedad. Tanto ha cambiado nuestra forma de vida, que se convierte en un factor súper negativo para nuestra piel. El estrés aumenta el cortisol, acentúa tanto las ojeras alrededor de nuestros ojos, como el aspecto cansado y el tono grisáceo de nuestra piel y aumenta la tensión muscular, lo cual hace que contraigamos más el ceño y otras partes de la cara, provocando la aparición de arrugas.

La ansiedad y la piel

Se podría decir que la ansiedad es una manifestación del estrés, por lo que los efectos de esta sobre nuestra piel, son los mismos que los del estrés e incluso peores.

Tanto lo negativo como lo positivo que nos pasa en nuestras vidas se refleja en nuestra piel, solo depende de nosotros que esto sea bonito o no. Debemos cuidar siempre nuestra piel, tomando mucha agua, alimentándonos adecuadamente, haciendo ejercicio regularmente y con la ayuda de productos cosméticos naturales.

En nuestras tiendas Mel i Salut vas a encontrar productos antioxidantes como la vitamina C o la vitamina D, multitud de mieles que nos ayudarán aportar beneficios a nuestro organismo y productos como la jalea real o el polen de flores que nos aportarán nutrientes indispensables para mantenernos vitales y por tanto con una piel más luminosa e hidratada.

Si te encuentras nervios@, estresad@ o con algo de ansiedad, en Mel i Salut tenemos el producto adecuado para ti. Relaxan es un complemento alimenticio elaborado a base de plantas naturales como la pasiflora, valeriana y lúpulo, que te ayudará a relajarte y a descansar mejor.

Además, es muy importante utilizar geles y cremas hidratantes como las que forman parte de nuestra línea cosmética de miel de flores y jalea real, que te ayudaran a mantener tú piel siempre hidratada y sana. También es muy importante utilizar durante todo el año nuestros protectores solares, tanto facial como corporal, que te ayudarán a protegerte y broncearte de una forma natural debido a su composición a base de propoleo, zanahoria y polen.

Cuídate por dentro y por fuera…. y tu piel te lo agradecerá.

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