LOS PROTECTORES SOLARES

En los últimos años ha aumentado significativamente la incidencia del cáncer de piel; según la OMS anualmente se producen entre 2 y 3 millones de casos de melanomas y otros tipos de tumores cutáneos, a nivel mundial. Uno de cada tres cánceres que se diagnostican en el mundo es un cáncer de piel, y su incidencia va en aumento. Dos factores directamente implicados son el tiempo de exposición solar y el historial de quemaduras solares de cada persona durante su vida.

Algunas recomendaciones para proteger nuestra piel son:

          · Evitar tomar el sol en las horas centrales del día (de las 10 a las 16h).

          · Usar el mejor protector solar para nuestro tipo de piel y siempre con un factor de protección superior a 15.

          · Llevar ropa protectora.

          · Ponernos gafas de sol con buena cobertura contra los rayos ultravioletas.

          · Evitar lámparas de bronceado artificial.

          · Revisar periódicamente nuestra piel para detectar cambios en lunares o manchas.

¿Cómo funciona la protección solar?

Para protegernos del sol uno de los métodos más eficaces consiste en aplicarnos crema corporal y facial con filtros solares. La piel de cada persona es diferente y por eso cada uno debe elegir la crema que mejor se adapte a su piel, dependiendo de su sensibilidad.

Los productos que llevan protección solar pueden venir en formato spray, loción, crema, gel, etc. Como vemos, pueden variar en textura y forma de aplicación, pero lo que siempre aparecerá en el etiquetado es el FPS “factor de protección solar”. Este factor actúa multiplicando el tiempo al que la piel puede estar expuesta al sol sin sufrir quemaduras, y esto varía de unas personas a otras, debido a la respuesta de cada piel ante los rayos solares. Por lo general las pieles oscuras tienen más tolerancia que las pieles más claras. Por ejemplo, una piel clara que puede resistir al sol sin quemarse unos 10 minutos, si le aplicamos una crema con FPS 30, se multiplicará por 30 ese tiempo de exposición solar sin que se produzcan quemaduras, lo que sería equivalente a 300 minutos.

Se podría decir que, a más FPS más tiempo podemos estar expuestos al sol sin quemarnos, no obstante, hay que tener en cuenta una serie de factores que pueden hacer que ese tiempo disminuya considerablemente: el tipo de piel y la cantidad que esta absorbe de producto, la cantidad aplicada, las actividades realizadas durante la exposición al sol (el contacto con la arena y el agua hacen que incluso el mejor protector solar pierda eficacia), la sudoración, la fricción del cuerpo con la ropa, etc. Por eso, los médicos aconsejan que mínimo unos 30 minutos antes de la exposición solar se aplique la crema, para que los filtros solares que contiene sean absorbidos por las capas más profundas de la piel, y que al menos cada 2 horas se repita esta operación, independientemente del FPS que posea.

¿Qué sucede con nuestra piel cuando aplicamos protección solar?

Los protectores solares son productos que ayudan a prevenir que los rayos ultravioletas del sol lleguen a la piel. Existen dos tipos de radiación ultravioleta, los rayos UVA y los UVB; la luz UVB es la principal causa de quemaduras, mientras que los rayos UVA penetran en la piel más profundamente y se asocian con las arrugas, la pérdida de la elasticidad y otros efectos del envejecimiento cutáneo. Además, se ha demostrado que empeora los efectos de los rayos UVB y cada vez más se considera la luz UVA un causante de cáncer de piel.

A parte del FPS que elijamos, también debemos tener en cuenta el modo de acción de los filtros solares que contiene, para escoger el mejor protector solar para nuestra piel. Estos filtros se clasifican en: físicos, químicos y biológicos.

          · Los filtros físicos reflejan la radiación solar y se utilizan para evitar tanto el eritema (enrojecimiento de la piel) como el bronceado. Los protectores más avanzados que utilizan estos filtros no blanquean la piel. Su uso es recomendable en niños muy pequeños, después de tratamientos con láser, en pieles reactivas y alérgicas o en casos de intolerancia a los filtros químicos

          · Los filtros químicos absorben la radiación solar ultravioleta (UVA y UVB), captan la energía de esa radiación y la emiten en forma de calor, siendo inocuo para piel. Para ejercer su acción de forma eficaz requiere que apliquemos el producto 30 minutos antes de la exposición solar. Son los que se encuentran con mayor facilidad en el mercado. Dado que pueden absorberse por la piel, hay riesgo de intolerancia, por lo que no se recomienda su aplicación en niños, pieles lesionadas e intolerantes.

          · Los filtros biológicos son sustancias antioxidantes que evitan la formación de radicales libres y, por tanto, potencian nuestras defensas cutáneas. Se emplean cada vez más y lo que más se suele utilizar son las vitaminas A, C y E, que actúan contra el envejecimiento cutáneo por sus propiedades antioxidantes.

La mayoría de los protectores solares que solemos encontrar contienen filtros físicos o minerales que reflejan la luz ultravioleta y filtros químicos que la absorben para que la piel no se queme.

¿Cómo puede afectar el Sol a tu piel?

La luz solar nos aporta beneficios tales como mayor sensación de alegría y de bienestar, ya que estimula la producción de serotonina y ésta nos activa y nos hace sentir más felices. También hace que nuestro cuerpo sintetice vitamina D, imprescindible para el buen estado de los huesos. Pero si nos excedemos a la hora de exponernos a la radiación solar y no usamos el mejor protector solar para nuestra piel nos puede provocar desde alteraciones leves, hasta problemas serios de salud, como eritema solar, daño ocular, envejecimiento cutáneo prematuro, reacciones alérgicas, debilitamiento del sistema inmunitario e incluso cáncer de piel.

¿Qué beneficios aportan los ingredientes de nuestro protector solar?

Nuestra gama de productos solares contiene FPS 30 y también FPS 50, y podemos elegir tanto crema facial como corporal, cuya composición varía ligeramente por las diferentes necesidades que tiene la piel del rostro y la del resto del cuerpo. Nuestros productos a parte de protegernos la piel de los rayos solares, también nos ayudan a broncearnos y su textura ligera hace que se absorba rápidamente. Están libres de parabenos y en su composición destacamos el extracto de própolis, polen de flores y zanahoria.

          · El própolis es rico en flavonoides, por lo que es muy antioxidante y regenerador del daño celular, siendo muy efectivo en casos de dermatitis y eccemas. Además. posee propiedades analgésicas que calman el malestar.

          · El polen de flores es un concentrado natural rico en vitaminas, minerales y aminoácidos, que aporta a nuestra piel nutrición, hidratación y elasticidad

          · El extracto de zanahoria hace que nuestro producto sea mejor protector solar, ya que gracias a su alto contenido en betacaroteno, tonifica, rejuvenece y cuida la piel frente al daño oxidativo a la vez que nos proporciona un bronceado uniforme y saludable

En definitiva, nuestra mejor protección solar consiste en elegir un producto cosmético a base de ingredientes activos y beneficiosos como los que contiene toda nuestra gama de cosmética solar, sin olvidarnos de tomar todas las precauciones que hemos estado comentando a lo largo del artículo.

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