LOS RIESGOS DEL SEDENTARISMO

¿Qué es llevar una vida sedentaria?

El sedentarismo se podría definir como una ausencia de actividad física. En su significado original este término estaba asociado al asentamiento definitivo por parte de grupos de personas en un determinado lugar. En la antigüedad, las personas nómadas eran las que iban de un lado para otro según sus necesidades sin establecerse de forma permanente en ningún sitio; conforme han ido pasando los años nos hemos convertido en personas cada vez más sedentarias.

En las grandes ciudades donde la tecnología está más desarrollada, es más frecuente el sedentarismo entre las personas, debido a que en los últimos tiempos han aumentado los trabajos que necesitan realizarse a través de ordenadores y los cuales requieren muy poco esfuerzo físico. Las recientes generaciones han nacido en una era digital, donde todo está relacionado con las últimas y más modernas tecnologías y se tiende a buscar refugio y seguridad en sitios cerrados. Hemos dejado atrás las actividades al aire libre y solemos pasar muchas horas delante de pantallas de ordenadores y móviles, así como del televisor. Esta falta de actividades puede derivar a largo plazo en alteraciones en el organismo como veremos más adelante.

La clave para estar más saludables y mejorar nuestra forma física está en nuestra fuerza de voluntad por evitar el sedentarismo y así disminuir los efectos nocivos que este provoca. Podemos introducir en nuestra rutina habitual alguna actividad que nos hagan reconectar con la naturaleza, como salir a caminar, en bicicleta o hacer rutas de senderismo por la montaña.

¿Cómo puede afectar a nuestro cuerpo y a nuestra salud?

A continuación, enumeramos algunas de las muchas razones por las que deberíamos evitar el sedentarismo, se trata de los efectos nocivos que puede provocar la falta de actividad física en nuestro organismo y en nuestra salud:

          · Aumento de peso por el alto consumo de calorías, provocando sobrepeso u obesidad, con las consecuencias que estos problemas metabólicos conllevan.

          · Pérdida de masa y resistencia muscular al no ejercitar los músculos de forma regular. De igual manera se produce un aumento de la masa grasa y por tanto de la flacidez corporal. Esto también contribuye a la subida de peso ya que la masa muscular es la más activa en el organismo, cuanta más masa muscular tenemos, más calorías consumimos aún estando en reposo.

          · Posibles alteraciones hormonales y endocrinas.

          · Problemas óseos, ya que la falta de movimiento corporal produce una desmineralización del hueso haciéndolo más frágil. Este problema también se ve acentuado por la falta de vitamina D, cuya función principal es la fijación del calcio por parte de los huesos. La concentración de esta vitamina en nuestro cuerpo aumenta cuando tomamos el sol de forma periódica. A más sedentarismo menos exposición solar y menos vitamina D tenemos en el organismo.

          · Problemas circulatorios y la consecuente retención de líquidos por la falta de movimiento corporal.

          · Aumento del nivel de glucemia. Cuando evitamos el sedentarismo y ejercitamos el organismo, baja inmediatamente nuestro nivel de glucosa en sangre y podemos prevenir la diabetes.

          · Altos niveles de colesterol y triglicéridos que junto a la hiperglucemia y/u otros factores pueden derivar en problemas cardiovasculares y otros trastornos metabólicos.

          · Sentimientos de tristeza, apatía y cambios repentinos de humor… que pueden conllevar problemas psicológicos más severos como la depresión y la ansiedad.

Más sillón, más depresión

Como ya hemos visto, si queremos mejorar nuestra salud tanto física como mental, debemos evitar el sedentarismo en la mayor medida posible, incrementando progresivamente las horas que pasamos en el exterior respecto a las horas que pasamos en espacios cerrados; ya sea empezando a practicar cualquier deporte al aire libre, como eligiendo hacer la compra o cualquier otro recado del día a día caminando, dejando el coche aparcado.

Está demostrado que cuando nos mantenemos activos físicamente con cualquier ejercicio físico que nos gusta, mejoramos notablemente nuestro estado de ánimo y si además lo hacemos en un entorno abierto y rodeados de naturaleza, los resultados positivos se multiplican e incrementaran todavía más nuestra sensación de bienestar.

Consejos para ser más activo en casa y en el trabajo

Tanto en nuestro trabajo, como en nuestro día a día en casa, podemos incrementar la actividad física siguiendo algunos consejos como dejar el ascensor de lado y utilizar las escaleras siempre que tengamos ocasión. Además, si nuestro trabajo supone estar muchas horas delante de un ordenador, podemos hacer descansos de varios minutos entre horas, donde nos podamos levantar y caminar para mejorar nuestra circulación y evitar atrofia muscular y articular.  Otra idea para evitar el sedentarismo es dejar de coger siempre el coche o moto para cualquier desplazamiento y cambiarlo por la bicicleta o si es posible ir andando.

En casa, por ejemplo, podemos ser más activos realizando más tareas del hogar incluso ejercitando nuestro cuerpo con alguna actividad deportiva, siempre que no sea posible practicarla en el exterior.  No obstante, en el inicio de cualquier práctica deportiva es necesario que se realice progresivamente, para evitar el riesgo de lesiones y que sea contraproducente.

Tenemos que frecuentar la conexión con espacios naturales como el campo, la montaña, las plantas, los animales y el mar haciendo que forme parte de nuestra vida diaria, y no dejarlo sólo para cuando estamos de vacaciones. Algunos deportes al aire libre que nos ayudan con esta reconexión son el ciclismo, salir a correr o a caminar a paso ligero por la montaña, hacer yoga o taichi o práctica similar, o practicar deportes colectivos como el pádel, fútbol, baloncesto, etc.

La clave está en evitar el sedentarismo, pero a través de una actividad que nos guste y practicarla con agrado siempre que tengamos ocasión, evitar las actividades que nos desagraden y que supongan una obligación para nosotros, ya que para notar los efectos beneficiosos del ejercicio físico a corto y a largo plazo es imprescindible que forme parte de nuestra vida cotidiana.

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