¿POR QUÉ NECESITAMOS DULCE DESPUÉS DEL SALADO?

Es cuestión de placer

Es muy importante recordar que muchas veces el ser humano no solo ingiere alimentos por necesidad fisiológica, sino simplemente los ingiere para obtener placer. Vivimos en una sociedad donde todos los festejos se celebran alrededor de una mesa tanto con alimentos salados como con alimentos dulces, pero tal vez nunca os hayáis parado a pensar porque siempre que comenzamos a comer lo hacemos con algo salado antes que con algo dulce.

Verdad que por regla general al comenzar a comer nos reclinamos más a comer proteínas y grasas, como por ejemplo un buen chuletón a la plancha, o un plato de macarrones o simplemente un bocadillo de jamón y queso, en definitiva, alimentos con un toque salado, rara vez comenzaríamos a comer con un dulce de leche o con un delicioso postre de tiramisú, aunque hemos de decir que siempre habrá excepciones.

Pero… ¿Qué pasa después de ingerir un alimento salado? Quizás nunca te has parado a pensar por que después de comerte un suculento cocido de “la abuela”, de una manera podríamos decir casi automática, te apetece comer algo dulce y rico en azúcares.

¿Te pasa alguna vez o te pasa siempre? ¿Por qué sucede?

Seguramente es este momento estéis pensado que habitualmente os suele pasar lo que anteriormente hemos comentado, pero ¿Por qué sucede esto?

Pues bien, en nuestro organismo, concretamente en el sistema digestivo tenemos unos receptores químicos que son extremadamente sensibles a la composición de los nutrientes de los alimentos salados y otros receptores químicos que también son muy susceptibles a los nutrientes de los alimentos dulces.

Cuando una persona comienza a comer alimentos salados llega un momento que se siente ya saciado debido a que esos receptores químicos ya se han saturado o llenado y una vez ocurre esto automáticamente de una manera fisiológica comienzan a estimularse los receptores químicos perceptivos de los alimentos dulces y por lo tanto sentimos la necesidad de comer algo rico en azúcares para que estos receptores químicos sensibles al dulce, noten también su llenado.

De ahí que cuando terminamos de comer un riquísimo plato de macarrones o de lentejas, nos apetezca comer un postre rico en azúcares.

La comida trampa

¿Y que hay de malo si después de comer un alimento salado te apetece tomar un alimento dulce? Pues no hay nada de malo si esto no os sucede diariamente en vuestra vida cotidiana, es decir, comer postres muy azucarados como natillas, crema catalana, copas de chocolate etc. diariamente.

Además, es muy importante conocer los alimentos trampa, es decir, aquellos alimentos que si o si vamos a tener la necesidad de seguir comiendo como si no hubiera fin y además que seguramente después de atiborrarnos de ellos, necesitemos ingerir alimentos dulces.

Pues bien, los alimentos trampa son aquellos que combinan el dulce con el salado y que, por lo tanto, tienen una gran capacidad para anular el control de apetito. La combinación de azúcar y sal en un alimento, es una trampa letal que produce que sigáis comiendo sin daros apenas cuenta.

¿No os ha pasado alguna vez, que comenzáis a comer, por ejemplo, alitas de pollo bañadas con salsa barbacoa, y no podéis dejar de comerlas? y ¿qué me decís si las combinamos con un paquete de patatas fritas? Nos podríamos comer el paquete sin apenas darnos cuenta.

Es muy importante que prestéis atención a las salsas comerciales, a los snacks como las rosquilletas, galletitas etc. sin olvidarnos de los refrescos azucarados que también contienen sal.

Otros alimentos que no parecen que tengan una cantidad importante de sal y azúcar a la vez, son los cereales de desayunos y algunas galletas que solemos desayunar junto con nuestra leche, pues bien ¡Cuidado con estos alimentos!

La alternativa

Por suerte en nuestra gastronomía mediterránea, siempre que queramos tenemos la opción de tomar como postre la fruta, que es un alimento dulce que saciara los receptores químicos antes mencionados de igual manera que los postres azucarados, siendo muchísimo más saludables y beneficiosos para nuestro organismo.

Por otro lado, otra alternativa sana puede ser que nos preparemos nuestros propios snacks saludables, como por ejemplo preparar galletas caseras de avena, chips de verduras al horno, palitos de zanahoria con salsa tzatziki, una salsa griega de yogur con pepino, ajo y lima o simplemente tomar un yogur con copos de avena.  Estos alimentos al no tener grandes cantidades de azúcar y sal en el mismo alimento, no nos trasmiten la sensación de encontraros vacíos. Existen infinidad de alimentos saludables que nos pueden servir de alternativa para no comer alimentos trampa cargados de azúcar y sal… Solo es cuestión de conocerlos y ponerlos en práctica.

Otras alternativas que nos pueden ser muy útiles, sería por ejemplo comer despacio, para dejar que la leptina (hormona que regula el apetito y nos indica cuando estamos llenos y saciados) haga mejor su trabajo. La leptina siempre tarda un poquito mas en actuar y la sensación de estar llenos no nos llega hasta después de haber pasado unos 20 minutos. De ahí la importancia de comer despacio e ingerir menos alimentos trampa.

Otra de las opciones sería no ir a hacer la comprar cuando tengamos mucha hambre, ya que la probabilidad de que compremos alimentos insanos es mucho más elevada. Debemos evitar los alimentos preparados o precocinados ya que suelen llevar una cantidad muy importante de azúcar y sal y que nos proporcionan la sensación de que hemos comido poco.

Por último, también podemos comprar frutos secos crudos, ni fritos, ni salados ni azucarados.

Añadir un comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos requeridos están marcados